Reflexiones sobre la PNL o Programación Neurolingüística: Llegar al éxito con tan sólo proponértelo?, Espejismo para ejecutivos? o Lavado de cerebro?

PNLBastante se habla de la PNL y el “Coaching”. Encontramos ofertas de un número cada vez mayor de cursos dictados por muchas y variadas personas que prometen en unas pocas clases adquirir “todo lo que nos propongamos” y “superpoderes” sobre otros, o a menos de habilidades que, en el supuesto caso de que se puedan desarrollar y de que existan, se necesitarían meses o años adquirirlas. Por lo tanto creímos necesario hacer una breve revisión sobre esta… disciplina? ya que todo lo que se relacione con saberes cognitivos tiene algo de interesante para nosotros.
Lo que se conoce como PNL efectivamente es una pseudo ciencia que anteriormente se llamó “lavado de cerebro”, y que tiene su origen (hasta donde sabemos) en la guerra de Corea mediante un proyecto de adiestramiento de soldados, y está basada en varios preceptos (hábilmente adulterados) de la corriente psicológica conductista. Se puede encontrar mucho material medianamente serio en Internet sobre estas dos cosas si están interesados, por lo que no nos detendremos en ellas. En esta primera entrega veremos si la llamada PNL sirve, y si así fuere para qué y para quienes, y cuáles son sus riesgos. Posteriormente expondremos un curso gratuito de PNL, o al menos sus técnicas más básicas.

El punto central de la PNL como del “Coaching” (y que es tanto su mayor virtud como su mayor problema y limitación) radica en que reducen la realidad a la mente: “todo está en la mente” promulgan; por lo tanto el mensaje que transmiten es que sólo basta mentalizarse en algo y concentrarse en ello para conseguirlo: el famoso “Tú puedes!”. Si ese “algo” no se consigue es debido a una falla en la intención de la persona, de su voluntad o de su fuerza, con lo cual se borra de un plumazo toda teoría social, toda idea de clase y la historia de la humanidad. Todo está en el individuo, y por ello siempre se busca un ejemplo del tipo pobre que llegó al éxito tan sólo con proponérselo y estos tipos son casualmente las mismas personas que proclaman estas doctrinas y ganan dinero haciéndolo, una tautología casi perfecta. Mediante este argumento también se tiran abajo las matemáticas y las estadísticas, porque todos los demás que no llegan a eso que se proponen es porque no se lo han propuesto “bien”, porque son “perdedores” o porque no han hecho lo suficiente. Es interesante ya que no se pone como ejemplo a todas las personas que realmente han llegado a trascender socialmente, que justamente son aquellas que no hicieron nada parecido a lo que proclama la PNL o el Coaching (traten de pensar un solo ejemplo en los considerados “grandes hombres” en toda la historia del mundo y en la actualidad y no encontrarán ninguno que haya aplicado algo parecido).
Las personas que han hecho algún tipo de venta directa por ejemplo, o cualquier vendedor que haya trabajado para alguna empresa que utilice estas técnicas (Mc. Donals, Blockbuster, etc.) y que haya seguido en el mismo lugar después de años (que es la inmensa mayoría) no cuenta para la PNL ya que no han hecho lo suficiente.
Si hablan con alguna persona que haya estado bajo los influjos de la PNL o el coaching, es interesante observar que muchas de estas personas sintieron muchas veces que “estaba en otro lugar” del que realmente estaban, que en realidad “eran otros” y no los empleados que eran, que eran más que eso. Esto se entiende ya que ellos eran para sí mismos y mediante el lavado de cerebro que la PNL produce la proyección de su mente y nada más. Ya hace más de 2.500 años los griegos nos enseñaron mediante la tragedia que cuanto más nos apartamos de la realidad, más fuerte será la caída. Miren a Edipo sino, por citar un caso. Los riesgo de este tipo de pensamiento son inmensos como lo pueden imaginar, pero tal vez lo que sea más de temer es que se desliga a la persona de la sociedad (familia, amigos, grupos), con lo cual deja de ser persona, para incluirla en otro tipo de relación entre los miembros del grupo que a su vez también están bajo los influjos de la PNL. El discurso de un esquizofrénico es muy diferente al discurso de la PNL?

Si yo fuera una persona obesa que pesa 140 kilos, según la PNL debería mirarme al espejo y repetir que soy lindo miles de veces, porque si yo pienso que soy lindo lo seré y posibilito a los demás que lo vean y este proceso se retroalimentaría. Debo pensar que puedo llegar a todo lo que me propongo (otra vez: la realidad es la mente) y que también con sólo proponérmelo y con voluntad voy a bajar de peso. Sin duda que algo de esto puede ser beneficioso ya que puede sacar a muchas personas de un estado cuasi depresivo e incentivarlas a algún tipo de cambio, pero con solo confrontar la realidad tal vez se abran algunas perspectivas mejores. La realidad gana una sola y decisiva batalla: existe. Parece que lo que acá se ha perdido, entre otras cosas, es la idea de que hay posibilidades de cambio social, como también las ideas de solidaridad, comprensión, compasión y respeto. Seguramente esto debe ser beneficioso para alguien.

Si funciona la PNL y el coaching? Sí, pero su alcance es limitado tanto para los empleados como para los gerentes. La PNL funciona en la medida en que el sujeto no tenga reflexión,  justamente lo que en los cursos se enseña a evitar a toda costa, igual que el lavado de cerebro al que son sometidos usualmente los soldados. No hay que reflexionar!, sólo actuar. También sus límites “geográficos” son la empresa o grupo al que se pertenece, por ello nadie que siga sus consejos llegará a ser un líder más allá del espacio de poder que ya ocupa en dicha empresa o grupo. Afortunadamente ningún individuo puede vivir mucho tiempo sin reflexionar y sin incluir en su mente e incluirse él mismo la realidad que lo circunda. Cuando esto sucede tardíamente es el momento de quiebre. De este momento hay miles de ejemplos en las confesiones de los “arrepentidos” en diferentes esferas sociales (desde soldados hasta simples empleados que ven todo lo que han perdido –que casi siempre son sus relaciones sociales- en pos de alcanzar algo que era ficticio).

Volvemos una vez más a Edipo, quién derrotó el enigma de la esfinge, llegó a ser rey, se casó y tuvo hijos con una mujer a la que se sentía apegado como nunca antes y alcanzó una dicha tan extraordinaria como momentánea: Finalmente, se entera que había matado a su padre, había usurpado su trono, se había casado con su madre y había tenido hijos con ella, y todo esto sin la menor intención, sólo pasó por desconocer la realidad.

Lo que hace Edipo al enterarse y después del suicidio de su madre/esposa es arrancarse los ojos. Por qué? Justamente porque todo lo que vio hasta el momento no había sido real. Para los antiguos griegos la realidad nunca estaba al alcance de la vista, en la apariencia, sino en el entretejido de lo que se ve y lo que se piensa. No en el acto, sino en la reflexión, ya que ello es lo que nos distingue en gran medida de los animales. Lo que se ve, lo evidente, distrae. Por ello la antigüedad describe a los sabios como ciegos, porque ellos pueden ver el fondo de las cosas, pueden ver más ya que no se pierden en las apariencias.

Es posible que un empleado sea útil si no piensa y sólo actúa. Sin duda que será eficiente, pero no por mucho tiempo; entonces se lo deberá reemplazar por otro hasta que éste también empiece a reflexionar. No será acaso mejor que las personas razonen por ellas mismas, tratarlas como personas y no cómo a individuos robotizados, como a mercancía? Acaso las personas no alcanzan los mayores logros cuando están plenas y seguras.

El estudio de la Retórica y la Oratoria propone lo contrario de estas técnicas. La magia lamentablemente no existe, aunque a lo largo del tiempo siempre se tenga una esperanza de encontrarla y se la busque de maneras muy diversas. El único problema reside en todo lo que se pierde mientras se busca.

Diego Groba

Oratoria Retórica y Argumentación. Abogados

Los abogados en particular se ven expuestos a hablar constantemente. Su herramienta es la palabra: tanto con jueces, colegas o clientes su trabajo consiste básicamente en hablar y conocer el código escrito para poder interpretarlo y adecuarlo en la medida de lo posible a sus expectativas y beneficio. Toda negociación, toda exposición está basada en la lengua, más allá de los gestos, posturas y vestimenta que se utilice. La justicia, como la retórica se basa en la verosimilitud, no en la verdad. Es decir lo que parece más verosímil, más creíble es lo que se tendrá en cuenta; y la verosimilitud se construye en el discurso. La verdad es algo que escapa tanto a la justicia como a casi toda discusión. De la verdad, de definirla se ocupa la ciencia y la filosofía, dos cosas que están bastante alejadas de las prácticas cotidianas. Por lo tanto, para los abogados es fundamental el poder expresar sus ideas a través de razonamientos que puedan persuadir o convencer al otro, sea este un juez, un cliente o un colega.

Curiosamente el origen de la retórica y la oratoria fue justamente una disputa “jurídica”, de propiedad, una disputa por la tierra, una disputa de derecho. En el sur de lo que ahora es Italia hace aproximadamente 2.500 años hubo una discusión sobre a quién pertenecían las tierras: si a los griegos quienes las conquistaron y se establecieron allí o a las personas (descendientes de ellos) que ya habían nacido en esas tierras. La retórica se origina porque estas personas no pueden imponer lo que quieren por medio de la fuerza, por lo tanto se ven obligadas a demostrar que tienen razón y para ello recurren a la argumentación ya que se dan cuenta de que quien mejor argumente ganará la disputa. Pero esto se complica, ya que también deben prestar atención a quienes serán sus intérpretes: no pueden argumentar de la misma manera con el pueblo que con los nobles porque las razones e intereses de unos y de otros difieren. Ambos grupos deben convencer tanto unos y otros de que sus razones son justas. Aparecen los primeros maestros de oratoria y retórica, se desarrolla una disciplina y casi una ciencia y hasta se crean escuelas. Desde aquí vemos que lo que empieza a entrar en cuestión no es la verdad, sino su construcción. La retórica y la oratoria se dedican a la construcción de la verdad partiendo de cosas que “son” a otras que podrían ser y que representan lo que se quiere probar.

La retórica y la oratoria se dedican a la construcción de la verdad partiendo de cosas que “son” a otras que podrían ser y que representan lo que se quiere probar.

Oratoria para abogados

Clases de oratoria para abogados

Oratoria y Retórica. Políticos

Toda persona que está en la política se ve expuesta continuamente a expresar sus ideas y a convencer a otros. Siempre debe demostrar que lo que él o ella tiene para decir es mejor o más adecuado que lo que dicen los otros. Además, cuando se expresa está continuamente mostrando, y de alguna manera vendiendo, su imagen. Contrariamente a lo que gente fuera del ámbito político piensa, el pilar fundamental de su imagen está en su discurso y sus pensamientos, no en sus posturas o su ropa. Es muy común ver caer en este error a muchas personas, tanto a políticos que se preocupan sobremanera por su imagen corporal como a “asesores” que piensan que la clave de la imagen de sus candidatos está en las posturas y el “acting”. No hubo, ni habrá un político que prospere que constituya como principal pilar de su imagen el “acting”. Un político, su imagen, no es alguien que debe hablar, vestir y comportarse de cierta manera específica, como una modelo de TV, sino alguien que debe mostrarme que de alguna manera “sabe” más de lo que yo sé como ciudadano, que sabe interpretarme, y que puede expresar mejor que yo, con más claridad de ideas y pensamientos. Y obviamente que puede defender estas ideas de manera concisa y eficaz.

Es importante entender que el foco está en el discurso. El discurso es autónomo en sí mismo: vale y tiene fuerza por peso propio y no está subordinado a nada más que a su propia lógica. El acting, aunque muy importante, siempre está subordinado al discurso, debe acompañarlo y reforzarlo necesariamente. Sin embargo el acting por sí sólo no es suficiente. El acting por sí mismo y sin o con poco contenido sólo tiene valor en modelos, payasos y gente de la farándula.
El acting como parte de la imagen es sin duda es importante, pero básicamente para acompañar los pensamientos, las ideas y la manera lógica y psicológica en que se expresan. En el caso de una o un modelo es diferente: básicamente el “acting” es lo más importante porque la idea es venderse como un producto o mercancía: no importa lo que dice o piensa, sino el deseo que produce.
Sin duda que estamos asistiendo a una “modelización” de la política, en donde se ve a los políticos como un producto u objeto que se vende y se ofrece, como otro producto más dentro de un mercado. Esta lógica no escapa a otras: dentro de un mundo como el nuestro todo se vuelve una mercancía, incluso las personas. Sin embargo, esta “despolitización” o mercantilización de la política tiene sus límites. Si vemos los gobernantes hoy en día, excepto muy pocas excepciones todos han sido elegidos por su discurso, por la imagen que ellos mismos construyeron a través de sus palabras: desde Obama en EE.UU, hasta el auge de la derecha en Europa (donde el discurso neo liberal vaciado de contenido ya ha dejado de funcionar), hasta los líderes latinoamericanos (Chavez, Correa, Mujica, Krichner, Morales, por sólo nombrar algunos) han sido elegidos por su capacidad oratoria y por la calidad de sus discursos. El discurso trasciende a la persona e integra a todas las demás personas que se identifican con ese discurso, ya que han sido convencidas o persuadidas por el mismo.

Por qué es importante la oratoria y la retórica: Debemos hacer una aclaración fundamental. Es habitual que se confunda “oratoria” y “retórica”, y que el mismo término “oratoria” resulte confuso. Oratoria es el arte de expresarse bien, es una parte de un proceso mucho más complejo, interesante e importante y es sólo una parte de lo que es el cómo expresarse. Para saber expresarse hay que saber cómo razonar: es decir cómo expresar mis ideas a través de razonamientos que sean lógica y psicológicamente convincentes y persuasivos. Eso es la Retórica.

La retórica (que es lo que han estudiado todos los políticos famosos a lo largo de la historia) se divide en 4 partes que contemplan un todo:
1. Inventio. Es encontrar qué decir: tanto las ideas cómo su paso a los razonamientos más adecuados. Contiene una parte lógica y una psicológica. También aquí se encuentran todas las técnicas y trucos para ganar una polémica.
2. Dispositio: Se trata de cómo ordenar lo encontrado en un discurso para que el mismo sea convincente. También cómo volver receptivos a los que escuchan.
3. Actio: Cómo expresar el discurso que se ha hecho. Es la parte del “acting”.
4. Memoria: Técnicas para memorizar el discurso y muletillas.

Oratoria para políticos

Cursos de Oratoria

ARGUMENTATIO brinda cursos individuales, corporativos y grupales en nuestro instituto o “in company”. Hay tres niveles de cursos grupales: Inicial – Medio y Avanzado.

Cada curso regular tiene una duración de un mes y está dividido en 8 clases distribuidas en dos veces por semana de 2 horas. Esto le brinda a usted la posibilidad de aprender en un corto tiempo las nociones básicas de la argumentación y la libertad de perfeccionarse siguiendo sus necesidades y tiempo. La duración y modalidad de los cursos individuales se acuerdan con el interesado

A diferencia de otros cursos dictados por personas que no se especializan ni en general saben de lenguaje, sino en la psicología, en los negocios o en el marketing, nuestros cursos no sólo enseña de qué manera expresarse ( lo cual no sirve de mucho si no se tiene un buen contenido para decir), sino qué decir y cómo razonar argumentos convincentes y persuasivos en diferentes situaciones.
Por lo tanto, nuestros cursos están dirigidos a todas aquellas personas que deseen utilizar el lenguaje cómo una herramienta para lograr los fines que buscan, sean estos cuales fueren. Los cursos proveen una técnica que cada uno puede aplicar en su profesión o quehacer y en su vida cotidiana.

Nuestros cursos se destacan por:

Excelencia académica: Todos los integrantes de Argumentatio son lingüistas egresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Todos tienen una amplia trayectoria como investigadores y docentes, y una larga experiencia en la enseñanza de la retórica y el asesoramiento a políticos.

Material seleccionado: Argumentatio provee de todo el material (manuales, escritos, análisis de casos, DVD’s) que fueron seleccionados y creados  con dedicación y esmero por especialistas. Todo nuestro material es producto de varios años de experiencia, recopilación y estudio.

Grupos reducidos: Los cursos grupales tienen 6 personas como máximo, lo que garantiza clases personalizadas y una atención individual y enfocada en mejorar los aspectos más débiles de los asistentes.

Ejercitación: Cada clase se dividen en una parte teórica y una práctica. Hacemos especial empeño en la práctica porque nuestro fin no es que los asistentes entiendan la técnica, sino que la dominen y la utilicen para sus propios fines.

Ambiente exclusivo y relajado: En nuestro centro funciona una galería de arte, por lo cual siempre está ambientado con muestras de jóvenes artistas.

Distinción: ARGUMENTATIO es el único centro en Argentina que se dedica a la enseñanza de retórica, oratoria y argumentación creado y dirigido por lingüistas. Esto garantiza calidad y seriedad en el método y el contenido de las clases.  Argumentatio enseña y proporciona herramientas útiles y eficaces.

Horarios acordes: Nuestras clases grupales se dictan a partir de las 19:00, lo que permite a usted no interrumpir su trabajo.


Más información en

Tips del buen orador

1. Exposición limitada a lectura de notas: Repase su material hasta absorberlo totalmente, hasta asegurarse que lo puede explicar sin notas. Practique.

2. Se evita el contacto visual: Mantener el contacto visual con la audiencia por lo menos el 90% del tiempo. La revisión de apuntes, debe tomar sólo unos segundos. Sea usted y no la dispositiva quien se dirija a la audiencia.

3. Descuidar la vestimenta: Vista apropiadamente para el auditorio, esforzándose por estar vestido un poco por encima del promedio del auditorio.

4. Mostrarse inquieto, nerviosismo: La solución es simple. ¡No se inquiete! A partir de ahora grabe sus presentaciones o ensayos, identificará sus defectos y podrá superarlos.

5. No ensayar la presentación: Tome en cuenta las recomendaciones de John Chambers CEO de CISCO quien pasa horas ensayando cada componente de sus presentaciones, de su material, de la secuencia de sus diapositivas, del momento en el cual va a caminar entre la audiencia, etc.

6. Permanecer en posición de atención: Muévase, camine, utilice los gestos de la mano. Los grandes comunicadores mueven al auditorio con la voz y el cuerpo.

7. Repetir lo que está escrito: No escriba muchas palabras en la diapositiva. Una buena regla es no más de cuatro palabras por línea y no más de seis líneas. Incluya una historia, anécdota o ejemplos para agregar variedad al contenido.

8. Discursos demasiado largos: Corrija todo lo que usted va a decir. ¿Qué puede cortar? Sea cuidadoso y sucinto.

9. El no poder generar expectativa en el oyente: Proporcione a sus oyentes, una razón para mantenerse despiertos.

10. El terminar con una ausencia de inspiración: Al finalizar resuma su presentación, pero deje a sus oyentes con un pensamiento dominante, algo que no sabían, una razón para que no se olviden de su presentación.

Todos estos hábitos desaparecerán con la práctica y si usted ha repasado su material muchas veces no dude en que realizará una presentación fantástica.

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Vocabulario

Contar con un vocabulario vasto y amplio, nos permite actuar con discrecionalidad en el uso del lenguaje según sea el lugar que nos encontremos. Sencillamente, logar empatía e identificación por el sólo hecho de utilizar un habla común con las personas que nos circundan (o escuchan).

No se trata de si es más o menos rebuscado; claro, eso sólo podemos juzgarlo en en la medida que podamos evaluar verbal o no verbalmente la aceptación o rechazo que la audiencia le brinda a nuestras expresiones y vocablos.

El gran objetivo (y responsabilidad) de un orador es tener la suficiente capacidad par adaptarse al habla del lugar.

Una de las ventajas más funcionales del vocabulario tiene que ver con la progresiva disminución de las muletillas. Otra de ellas, tiene que ver con los matices, la sinonimia, los énfasis, la intencionalidad del mensaje, y que, sólo pueden “construirse” en la medida de contar con un léxico que lo permita. El no poseerlo es dar demasiadas ventajas.

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La Oratoria antes de Cicerón

La práctica de la oratoria se desarrolla propiciada por determinadas circunstancias políticas y al calor de episodios concretos; sólo más tarde, cuando se tiene conciencia del valor literario de los discursos, comienzan éstos a fijarse por escrito. Esta es la razón de que sólo conozcamos la oratoria preciceroniana por escasos fragmentos y por referencias indirectas. Además del propio Cicerón, que en su tratado de retórica Brutus traza una completa historia de la elocuencia romana, tenemos también los escritos de Gelio, un erudito del siglo II d. C., que recopiló gran cantidad de material sobre obras de la antigüedad y que es una inestimable fuente de información.

Aunque Cicerón nos habla del discurso pronunciado por Apio Claudio el Ciego como el primero del que tenemos noticias, y Gelio recoge un fragmento de un discurso de P. Cornelio Escipión el Africano, sin embargo el primer orador del que tenemos noticias concretas y algunos fragmentos es Catón el Censor (234/149 a. de C.). En los fragmentos conservados se observa la fuerza y la vivacidad de este orador, defensor a ultranza de las costumbres latinas frente a las influencias helénicas. Escribió más de 150 discursos; de aproximadamente 80 nos han llegado fragmentos.

En el extremo opuesto a la postura de Catón se sitúan los oradores pertenecientes al llamado Círculo de Escipión como el propio Escipión Emiliano (185/129 a. de C.) y Lelio (cónsul en el 140 a. de C.). Ambos eran oradores brillantes y sobresalían sobre todo por su elevada cultura. Se debe destacar sobre todo su influencia en la difusión de la cultura griega en Roma.

En Tiberio Graco (163/133 a. de c.) y en su hermano Cayo (154/121 a. de C.) comienza a evidenciarse la influencia de Grecia y en particular de las tendencias asiánicas. Tiberio se distinguía por un elocuencia mesurada y una dialéctica cuidada; su hermano Cayo por el contrario usaba una oratoria encendida, capaz de enardecer a la multitud; Cicerón afirma que superaba a todos los oradores de su tiempo en vehemencia oratoria.

La pareja de oradores formada por Marco Antonio (143/87 a. de C.) y Marco Licinio Craso (140/91 a.) dominó el foro romano en los últimos años del siglo II.

Hortensio Hórtalo, sólo ocho años mayor que Cicerón, fue su principal rival en los tribunales. Hortensio representa el momento culminante del asianismo romano. Por último, Cicerón se refiere frecuentemente al historiador y político Julio César como el más ingenioso y dialéctico de los oradores romanos.

Conservamos también de los primeros años del siglo I a. de C. un tratado de retórica anónimo, conocido por el nombre de la persona a quien está dirigida como Rhetorica ad Herennium (entre el 86 y el 82 a. de C.). Es una obra bastante compleja y consta de cuatro libros en los que se desarrollan, con mayor o menor amplitud, las partes de la enseñanza retórica (inventio, elocutio, dispositio, memoria y pronuntiatio). Esta obra sigue las enseñanzas de la Escuela Rodia y difunde sus principios.

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Oratoria, Retórica y Argumentación

Oratoria Reórica y Argumentación

Todos los seres humanos poseemos –desde que empezamos a comunicarnos- conocimientos lingüísticos que nos permiten interactuar de manera relativamente eficaz con otros seres humanos con los que convivimos o compartimos actividades sociales. La propiedad del lenguaje es propia y específica de nuestra especie. Aprendemos a hablar gracias a la interacción social con nuestros familiares o amigos más cercanos, y adquirimos y desarrollamos así nuestra competencia lingüística y comunicativa.

Ahora bien, para desarrollar aun más esta capacidad debemos aprender de manera consciente y reflexiva a utilizar al lenguaje. Para lograr esto, es necesario distanciar y abstraer el lenguaje y mirarlo desde un punto de vista analítico y formal; es decir, es necesario realizar ciertas reflexiones metalingüísticas para reconocer, reconstruir y respetar ciertas normas y así lograr una mayor utilización del reservorio de la lengua y el lenguaje. Ya desde los primeros pasos en la escuela las maestras nos enseñan a establecer estas operaciones, cuya complejidad va aumentando en el transcurso del proceso de escolarización de una persona.

El arte de la retórica consiste justamente en especializarse en la correcta utilización de estas operaciones; se compone de cinco artes distintas: invención, ordenación, estilo, memoria y pronunciación. Es decir, el orador tiene que aprender los métodos para localizar su material, los principios para la estructuración de su discurso, las técnicas de embellecimiento del mismo, las reglas para memorizarlo y los preceptos que deben informar la presentación física de su mensaje.

La retórica es ese metalenguaje (discurso sobre el discurso) que reinó en Occidente desde el s. V a.C al s XIX. Este discurso comprende varias practicas.

1.            Es una técnica, es decir un “arte”: arte de la persuasión, conjunto de reglas, de recetas cuya aplicación permite convencer al oyente (o lector) del discurso, incluso si de aquello de que hay que persuadirlo es falso.

2.            Una enseñanza, ya que implica un aprendizaje, una práctica y un adiestramiento.

3.            Una ciencia: un campo de observación que delimita los “efectos” del lenguaje y los clasifica (las figuras retóricas)

4.            Una moral: un cuerpo de prescripciones morales cuyo rol fin es vigilar (es decir, permitir y limitar) los “desvíos” del lenguaje pasional.

5.            Una práctica social: la Retórica es esa técnica privilegiada (dado que hay que pagar para adquirirla) que permite a las clases dirigentes asegurarse la propiedad de la palabra. Puesto que el lenguaje es un poder se han dictado reglas selectivas de acceso a ese poder.

La Retórica es un verdadero imperio, más vasto y más tenaz que cualquier imperio político, por sus dimensiones, por su duración. Reinó en Occidente durante dos milenios y medio, de Gorgias a Napoleón III, y hasta nuestros días en formas más elaboradas de argumentación; pensemos en todo lo que, inmutable, impasible y como inmortal, ha visto nacer, pasar, desaparecer, sin conmoverse ni alterarse: la democracia ateniense, las dinastías egipcias, la república Romana, el imperio Romano, las grandes invasiones, el feudalismo, el Renacimiento.

Siguiendo las teorías del análisis del discurso, uno no habla para decir verdades, sino para dominar, convencer, persuadir, controlar. Uno habla desde su ideología y ve el mundo de acuerdo a ella (lugares comunes, topoi).

Argumentatio

http://www.argumentatio.com.ar/

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